El verano dispara los casos de otitis en perros. Los baños en el mar o en la piscina, la humedad y el calor crean el ambiente perfecto para que el oído se infecte. Es una de las consultas más frecuentes en clínicas veterinarias durante los meses de julio y agosto, y también una de las que más molestias causa al perro si no se trata a tiempo.
En este artículo te explicamos cómo identificar una otitis, por qué aparece, qué razas tienen más riesgo y cuándo es imprescindible visitar al veterinario.
¿Qué es la otitis en perros?
La otitis es la inflamación del canal auditivo. Puede afectar al oído externo (otitis externa, la más común), al oído medio (otitis media) o al oído interno (otitis interna, la más grave). Cuando no se trata correctamente, una otitis externa puede progresar hacia el interior y complicarse significativamente.
La causa más frecuente es la proliferación de bacterias u hongos (especialmente Malassezia, una levadura) en el canal auditivo. Pero la infección suele ser consecuencia de algo que ha desequilibrado el ambiente del oído: humedad, alergia, cuerpo extraño, parásitos o una anatomía que favorece la acumulación de calor y humedad.
Síntomas: cómo saber si tu perro tiene otitis
Los signos suelen ser bastante evidentes una vez que sabes qué buscar:
- Sacudidas frecuentes de cabeza — el perro intenta aliviar la molestia.
- Rascado constante en la oreja con la pata trasera.
- Inclinación de la cabeza hacia el lado afectado.
- Olor desagradable proveniente del oído — uno de los signos más característicos.
- Secreción oscura, amarillenta o marrón en el canal auditivo.
- Enrojecimiento o inflamación visible en la entrada del oído.
- Dolor al tocar la zona: el perro rechaza que le toquen la cabeza o se queja.
- En casos más avanzados: pérdida de equilibrio, desorientación o pérdida de audición.
Si tu perro lleva más de un día con cualquiera de estos síntomas, es el momento de ir al veterinario. La otitis no mejora sola y puede empeorar rápidamente.
Causas más frecuentes de otitis en perros
Entender por qué aparece la otitis ayuda también a prevenirla:
Humedad acumulada en el canal auditivo. El agua que entra durante el baño en el mar o la piscina crea un entorno húmedo y cálido ideal para la proliferación de microorganismos. Es la causa estrella en verano.
Alergias. Las alergias alimentarias o ambientales (al polen, al polvo, a los ácaros) inflaman la piel del canal auditivo y lo hacen más susceptible a infecciones. Un perro que tiene otitis recurrentes frecuentemente tiene una alergia de base sin diagnosticar.
Cuerpos extraños. Las espigas de cereales son el ejemplo más típico: si entran en el oído, provocan una reacción inflamatoria intensa y aguda. En la Costa Brava y en zonas de campo, este riesgo es real especialmente entre mayo y septiembre.
Ácaros del oído (Otodectes cynotis). Más frecuentes en cachorros y en perros con contacto con gatos. Producen una secreción oscura característica y mucho picor.
Anatomía desfavorable. Perros con orejas largas y caídas (cocker spaniel, basset hound, caniche) tienen el canal auditivo menos ventilado, lo que favorece la acumulación de humedad y calor. Las razas con mucho pelo en el interior del oído también tienen más riesgo.
Tratamiento: qué hará el veterinario
No existe un tratamiento único para la otitis: el protocolo depende de la causa y del microorganismo implicado, por eso es imprescindible la exploración clínica.
El veterinario realizará una otoscopia para ver el estado del canal y el tímpano, y puede tomar una muestra para hacer una citología y determinar si hay bacterias, hongos o ácaros.
El tratamiento habitual incluye:
- Limpieza profesional del oído (nunca intentes hacerlo en casa si el perro tiene dolor o sospechas de perforación de tímpano).
- Gotas óticas con antifúngicos, antibióticos, antiparasitarios o corticoides, según el caso.
- Tratamiento sistémico (oral o inyectable) en otitis graves o con afectación del oído medio.
- Si hay alergia de base, tratarla es fundamental para evitar recaídas.
Es muy importante completar el tratamiento aunque el perro mejore antes de acabarlo. Una otitis mal resuelta es la principal causa de otitis crónica.
Cómo prevenir la otitis en verano
Especialmente durante la temporada de baños, estos hábitos marcan la diferencia:
- Seca bien las orejas de tu perro después de cada baño en el mar o la piscina. Usa una gasa o paño suave para limpiar la entrada del canal, sin introducir nada en el interior.
- Usa un limpiador auricular veterinario de mantenimiento si tu perro tiene tendencia a las otitis. El veterinario te indicará la frecuencia adecuada.
- Revisa las orejas regularmente, sobre todo si tu perro pasa tiempo en el campo. Una espiga detectada a tiempo puede retirarse fácilmente; si avanza, requiere intervención.
- No introduzcas bastoncillos de algodón en el canal auditivo: pueden empujar la suciedad hacia el interior y dañar el tímpano.
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Te recomendamos también leer nuestro artículo sobre espigas en perros, otro de los peligros del verano que puede afectar directamente al oído.


